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September 21, 2005

Esperando La Mutación


Publicado en EL CORREO
Territorios, Ciencia-Futuro
Miércoles 14 de septiembre de 2005

La gripe aviar es una enfermedad que puede “dar el salto” a la especie humana. Sólo falta una mutación que le permita quedarse entre nosotros...

Desde el año pasado, la Organización Mundial de la Salud está alertando de la posible aparición de una nueva pandemia: una enfermedad que se transmite entre humanos y que provoca el SRAS (síndrome respiratorio agudo severo), que fue comenzado a ser detectado en poblaciones de Asia. Aunque hasta el momento no se ha demostrado que algo así exista, los expertos en epidemiología siguen de cerca la trayectoria de esta enfermedad, muy virulenta (se estima una mortalidad del 10%, frente al 2% de las gripes que amenazan a los humanos), porque algunos casos, detectados en el mes de junio en Yakarta (Indonesia) parecían indicar una transmisión entre humanos: ninguno de los enfermos habían tenido contacto con aves, que es la vía habitual de transmisión, aunque en estos casos -ni en otros anteriores- se ha demostrado la temida transmisión entre humanos.

Se trata así de una zoonosis, es decir, de una enfermedad que llega al hombre desde un animal. Esta variante humana de una enfermedad de las aves, la denominada gripe aviar, es responsable de poco más de un centenar de muertes humanas registradas en todo el mundo en los últimos ocho años. El director del programa de Vigilancia de Enfermedades infecciosas de la OMS, Guenael Rodier, advertía que “la posibilidad de que el virus aviar H5N1 contagie a los humanos está siendo seriamente evaluada: nuevos modelos de predicción indican que un virus así podría dar una vuelta al mundo en tres meses”.

Los estudios que se han realizado por parte de comités internacionales intentan ahora analizar la situación evitando falsas alarmas, o la creación de una cierta histeria colectiva. Por ejemplo, hace sólo un mes se pensaba que una probable vía de llegada de la gripe aviar a Europa sería la emigración de aves desde Siberia (infectadas allí y con capacidad de transmitir a los humanos la enfermedad). Sin dejar de considerar el proceso como posible (lo que llevó ya el año pasado a países como Holanda a restringir la presencia de aves de consumo humano en el exterior, para evitar el contacto con aves migratorias), las resoluciones europeas son más conservadoras. Pero la OMS ha confirmado la presencia de gripe aviar en Rusia y Kazajistán en agosto (hasta entonces sólo se había confirmado en Siberia), es decir, que el virus de las aves ha roto el confinamiento del sureste asiático, donde provocó (directa o indirectamente, mediante matanzas realizadas para paralizar la epidemia) la muerte de más de 150 millones de aves.

Un coronavirus
El agente patógeno de la gripe aviar es un coronavirus parecido al causante de la gripe humana, que se transmite en gotas de saliva, secrecciones nasales y por las heces, que afecta a todo tipo de aves y, según se ha comprobado, a algunos mamíferos (en parte, las transmisiones a humanos en Asia se produjeron por el contacto con civetas infectadas, por ejemplo). Una de los subtipos detectados de este virus, el H5N1, es el identificado en los casos humanos del SRAS, aunque sólo es uno de los muchos existentes. Los subtipos que normalmente afectan a los humanos son tres: H1N1, H1N2 y H3N2. ¿Podría producirse una mutación del H5N1 para conseguir que fuera capaz de usar a los humanos como lo hacen esos subtipos? Este es el gran temor de los expertos, porque el virus de la gripe muestra una gran capacidad de adaptación y mutación.

El H5N1 fue detectado en 1961 en aves en Sudáfrica, y posteriormente se vio que circulaba por todo el mundo, aunque no afectaba a los humanos. Sin embargo, se observó un primer caso de contagio humano en 1997, durante un brote de la gripe aviar en Hong Kong. Entre 2003 y 2004 se produjo el mayor brote observado, en varios países asiáticos (Camboya, China, Indonesia, Corea del Sur, Tailandia y Vietnam), que se creyó controlado a mediados del año pasado. Aunque existe un tratamiento antiviral para esa gripe, no hay una vacuna que pueda aplicarse, aunque ya en abril se comenzaron a ensayar posibles vacunas, variantes de las que se usan en otros subtipos de gripe que afectan a aves. En los casos de transmisión a humanos, el H5N1 se ha demostrado como muy virulento (una mortalidad cercana al 50% de los casos diagnosticados), pero tiene una transmisibilidad muy baja de aves a humanos.

La Mutación
El peligro es que, como los demás subtipos del virus, una mutación del H5N1 le permita dar el salto definitivo entre especies, y convertirse en una enfermedad humana. Los expertos creen que no sería el primer caso, y en las grandes epidemias de gripe sufridas en el siglo XX se ha estudiado una posible conexión con gripes aviares como explicación de la amplia distribución de los brotes. Por ejemplo, la llamada “gripe asiática” de 1957, que causó más de un millón de muertes. E igualmente sucedió en 1914, con la que se denominó “gripe española” durante la Primera Guerra Mundial, responsable de más de veinte millones de muertos.

Los expertos estiman que el virus de la gripe (virus influenzae) existe desde hace unos 80 millones de años: es un antiguo superviviente entre muchas especies de animales, principalmente aves y mamíferos. Los más de 130 subtipos conocidos atestiguan su gran capacidad de adaptación. Afortunadamente, sólo en contadas ocasiones se han juntado los dos aspectos más peligrosos desde el punto de vista epidemiológico: alta transmisibilidad -que sobreviva en el aire o en el agua bastante tiempo como para facilitar el contagio- y alta virulencia -que provoque un síndrome gripal con alta mortalidad-.

Salto Entre Especies
Una de las causas comprobadas de pandemias que han afectado al ser humano es la transmisión de enfermedades que resultan capaces de saltar desde otras especies. Los epidemiólogos alertan que uno de los efectos de la globalización será la aparición de nuevas zoonosis: la mayor movilidad de animales por todo el mundo puede saltar los controles sanitarios habituales el tiempo suficiente (dependiendo de la virulencia de la enfermedad) como para crear una nueva pandemia. Hace unos años se detectó una nueva enfermedad que ha pasado de los caballos a los humanos, el llamado “virus de Hendra”, detectado en Australia. Algunos paramixovirus, hantavirus y de otras familias, como el rabiavirus, están siendo detectados. Igualmente, virus que causan fiebres hemorrágicas (Ebola), saltando de los monos al hombre, crean brotes virulentos en África. En la génesis de la pandemia del sida se cree probable un salto de este tipo desde otros primates.

Los expertos creen que estos saltos, propiciados por la alta capacidad de mutar que tiene el material genético de algunos tipos de virus, se dan de forma puntual en lugares donde hay un hacinamiento humano y animal con pocas condiciones de higiene. Suelen ser versiones poco activas de virus que existían antes, y que desarrollan una alta latencia, es decir, que pueden permanecer bastante tiempo fuera de su entorno habitual, lo que favorece el contagio. Como consuelo, los virólogos estiman que también la globalización, la de los programas de vigilancia epidemiológica y detección temprana de nuevas enfermedades emergentes, serán elementos que nos irán permitiendo un control de las mismas.


(Una entrada de hace año y medio sobre zoonosis: Animales peligrosos)


Posted by dymaxion at September 21, 2005 05:27 PM

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